Entre la emoción y la razón

- 09 de septiembre de 2020 - 00:00

Es un tema profundo porque alude a lo filosófico, psicológico, sociológico, pedagógico y político. El telón de fondo es la necesidad de discernir sobre varias candidaturas, que aparecen en el horizonte electoral. Qué prevalece en el electorado, ¿la emoción o la razón?

Los seres humanos somos una totalidad, donde los límites no existen. Según Edgar Morin, francés, la vida es una complejidad, que no tiene compartimientos o está fraccionada. Esta situación holística condiciona, de entrada, la relación inseparable entre lo que sentimos y lo que pensamos.  La pedagogía –la taxonomía de Bloom- nos acerca a tres dominios fundamentales: la cognición o pensamiento; las actitudes o sentimientos; y, las acciones o procedimientos. Pero la pregunta sigue vigente, si nos acercamos al fenómeno político.

Una elección, en efecto, requiere discernimiento, información básica y contextualizada sobre los personajes y programas de gobierno. Hasta aquí todo bien, pero cuando entran en juego las estrategias de publicidad y los sistemas de comunicación aplicados al mercadeo político, la apelación de los mensajes cobran otros significados, por un motivo aparentemente simple: Mario Vargas Llosa, en uno de sus últimos libros, alude a la concepción de la sociedad del espectáculo, del show, centrada en las emociones que mueven el mundo de las ideas, y todas las industrias culturales. Lo político no está fuera, desde luego.

Todos los populismos, según recientes estudios, exploran y explotan los sentimientos de las personas, y no las razones. Y frente a esta realidad, las maquinarias electorales manipulan a la gente, a través de meta mensajes que conducen a lograr efectos esperados. El elector, en este sentido, es un cliente más, de la cadena de muchas estrategias preparadas para elegir un producto o servicio. A lo dicho se agrega, en la actualidad, otro componente de singular importancia: la irrupción de las denominadas redes sociales, que generan nuevos espacios de intermediación, entre candidatos, las ofertas de campaña y nuevos actores: los cibernautas.

Las próximas elecciones seguirán las tendencias de las redes sociales; no cabe duda. Y en esa perspectiva, los sentimientos y las emociones prevalecerán sobre las razones. Existen otras propuestas, como apelar a los senti-pensamientos. Está en construcción y será materia de mi próximo ensayo.

 

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