La falsa moral en las redes sociales

- 25 de enero de 2020 - 00:00

La semana pasada se divulgó en redes sociales, por boca del afectado, una denuncia de presunta homofobia que generó el despido a un agente de tránsito municipal de Guayaquil. Se divulgaron imágenes suyas en actos íntimos, que expusieron al vigilante y su rol como agente, trabajo del que decía sentirse orgulloso.

Es delicado el uso de redes sociales por parte de miembros de las fuerzas del orden, que a su vez son funcionarios públicos. Su rol es velar por el cumplimiento de la ley, al menos en el espacio público, como el caso del agente de tránsito. Son virales decenas de videos de actividades policiales en terreno. Lo paradójico es que el caso en mención refleja el tratamiento diferenciado de lo que son asuntos privados, con lo que son asuntos de su desempeño como funcionario.

Hemos visto casos de autoridades públicas expuestas en videos o fotos en situaciones muy personales: actos sexuales o autorretratos sin ropa frente al espejo. Nadie demandó públicamente el despido de estos personajes. Pese a la sorna y burla públicas que se dieron.

La sociedad juzga conductas ajenas con hipocresía; la falsa moralidad brota en mensajes y memes en tono serio y en broma, como se dio con el romántico hincha de fútbol sorprendido en graderíos por una cámara de TV; en seguida el mundillo geek le fisgoneó sus redes para difundir sin su consentimiento su situación sentimental.

Estos días un activista LGBTI advertía en redes las amenazas recibidas en una cuenta suya de contactos, por parte de un anónimo que lo amenazaba con divulgar sus fotos íntimas para comprometerlo. Él ha luchado contra posturas conservadoras antiderechos en Cuenca.

Es el fin de la privacidad. Usted no tiene autodeterminación de su vida personal. Le fisgonean y juzgan si busca trabajo o para perderlo, como el agente. La oportunidad que brindan los medios digitales genera riesgo y, a no dudar, cambiará comportamientos. ¿Ya le ha pasado? (O)

Medios Públicos EP