Lecciones de la experiencia boliviana

- 25 de octubre de 2020 - 00:00

"La experiencia fresca aún del país altiplánico alerta que lo mejor sería que los candidatos siempre se esfuercen para sumar apoyo a sus opciones políticas".

Una suma de factores diversos incidió para que el Movimiento al Socialismo (MAS), con Luis Arce a la cabeza, obtenga el 55,1% de votos para reinstalarse en el poder el mes próximo en Bolivia; algunos de ellos deben ser tomados en cuenta en el proceso electoral de nuestro país, si no queremos que vuelvan a gobernar aquellos personajes de las supuestas “mentes lúcidas, manos limpias y corazones ardientes”.

La experiencia fresca aún del país altiplánico alerta que lo mejor sería que los candidatos siempre se esfuercen para sumar apoyo a sus opciones políticas, coloquen en el centro el interés nacional, y desechen el triunfalismo.

El éxito en política es cuestión de sumar antes que de alejar o dividir, esto significa acercar a diferentes fuerzas y organizaciones políticas por pequeñas que parezcan, para ofrecer al elector una opción sustentada en amplios consensos, no centrada en atacar a los otros, sino en convocar a un gran acuerdo nacional representativo de intereses compartidos.

Los objetivos centrales de campaña deben enfocarse en atender necesidades impostergables de muchos sectores, a tal punto que representen en la mayor medida posible, los deseos de la nación, antes que de un puñado de grupos. Como todo puede definirse el propio día de la votación, los candidatos deben dejar el espacio de confort y trabajar por su propuesta como si partieran de cero, sin subestimar a ninguna otra opción de la lid electoral.

Enrumbados a las elecciones de 2021, sobre una base de reconocimiento de nuestra dura realidad, los candidatos deben esforzarse para unir y generar certeza, con planes de gobierno viables, superadores de los graves desaciertos, absurdos y novelerías de un libreto revolucionario deplorable.

Además, en contexto de pandemia, la campaña debiera ser novedosa, positiva y transparente, antes que manipuladora. Para avanzar, Bolivia y Ecuador estamos conminados a asimilar las duras lecciones del pasado reciente. (I)  

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