Ecuador, 19 de Mayo de 2022
Ecuador Continental: 12:34
Ecuador Insular: 11:34
El Telégrafo
Mariana Velasco

Sensible adolescente

11 de mayo de 2022 00:00

Las personas adultas solemos vivir en medio de adolescentes. De ordinario, los miramos desde lejos con cierta admiración por lo mucho que saben y disfrutan pero sin hacer el menor esfuerzo por comprenderlos y ayudarles. Le invito a cambiar de actitud frente a los adolescentes, sean hijos, nietos, parientes o no. La comprensión implica un conocimiento  nacido del amor y por tanto, va más allá de la información. La familia es la unidad básica para educar con normas y límites, al ejercer una autoridad afectiva, responsable y com- partida. Es la entidad idónea como transmisora de factores protectores.

Trate de acercarse a su mundo con empatía, sencillez y diálogo. Ante todo, reflexione sobre cuáles son sus angustias, temores, intereses, ocupaciones y qué consecuencias producen en su frágil mundo interior. La adolescencia, tiene picos de muchos cambios vitales que presentan y demandan- con cierta urgencia- su adaptación para con las nuevas piezas escondidas en la intensidad de su mundo interior, completar el rompe cabezas de su identidad. Todos pasamos por ella.

Debe haber experimentado al caminar con su hija, sobrina, nieta o ahijada púber, a menudo escuchar adjetivos, muchos fuera de lugar, al ser las niñas caudales biológicos inagotables de reacciones químicas, aminoácidos y enzimas. ¿Cuánto de esa falta de comprensión es la razón por la que el mundo finge que las niñas encajan en categorías estrechas con intereses superficiales, como selfis, compras y bailes de Tik Tok?

Históricamente, los cuerpos femeninos han sido olvidados por la ciencia y con demasiada premura, ese vacío de información, se llena con miedos injustificados. ¿Por qué no admitir: no sé qué son las niñas y emprender el camino para averiguarlo? Las adolescentes, sienten de manera muy profunda y a menudo les cuesta trabajo comunicar de forma adecuada todo lo que perciben. Vivir con tantas impresiones en un mundo que no valora las emociones es un reto.

Sentir emociones es un acto de valentía. Ahí está Greta Thunberg. Piensen en todas las niñas tímidas que jamás han escuchado mencionar. ¿Qué pasaría si dejáramos de ver la magnitud inimaginable de las emociones de las adolescentes como ansiedad o histeria y en cambio equiparamos esta magnitud emocional con el buceo en el mar profundo y la investigación científica sobre lo que nos hace humanos?

Sin duda, el patriarcado ha visto el amor como un trabajo de mujeres, una labor degradada e infravalorada. Como si amar fuera fácil, cuando en realidad, aprender a amar a las personas es una búsqueda feroz. Claro que los niños también sienten emociones igual de profundas que las niñas porque los sentimientos no le pertenecen a un género. Por un lado, les decimos a las niñas que son débiles por sentir emociones y por otro, afirmamos a los niños qué, si sienten emociones, son frágiles.

 

 

El desafío es motivarlos a mostrar sus impresiones más profundas, acabar con los secretos, la vergüenza para dejar de apartarlos de las maravillas de la biología humana. Si no enseñamos a los niños lo que necesitan saber sobre los cuerpos de las niñas, inventarán cosas. Y algunas de esas historias y fábulas creadas han tenido consecuencias devastadoras.

Les invito a reflexionar en la expresión “me siento vista”. La gente suele usarla como algo positivo: “me siento comprendido”. Pero para una adolescente, en este clima social, ser vista puede ser traumático. Hemos transformado lo que es visible en lo que es valioso. Ellas deben saber que el valor de sus cuerpos radica en cómo usarán sus pulmones y piernas para moverse por el globo terráqueo, así como sus corazones y sus cerebros para sentir y pensar.

Me gusta la historia de Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, porque tiene mucha relevancia. ¿Cómo es que ese país tardó más de dos siglos en impulsar el ascenso de una mujer al poder ejecutivo? En el libro Sisters in Spirit, Sally Roesch Wagner escribió que las sufragistas “creían que la liberación de las mujeres era posible porque conocían a mujeres liberadas, mujeres que poseían derechos más allá de sus sueños más alocados: las mujeres iroquesas”. Las mujeres de las Seis Naciones de la Confederación Iroquesa vivían en una sociedad matrilineal. Ellas nominaban y deponían a sus líderes. El matriarcado está presente en la historia de esa tierra.

Amo a la nieta adolescente como a mi país por lo que es hora de hacer sitio para las matriotas- palabra que mi corrector ortográfico dice que ni siquiera existe-. Aún no lo logro, pero intento que la hija de mi hijo pueda ver e imaginar una madre patria. Es el momento para en nuestra bandera encontrar la nobleza de su gente, lo imponente de nuestras montañas, la belleza en cada centímetro de tierra de nuestros paisajes, los artistas y los innovadores, la magnífica solidaridad y ayuda organizadas en cada junta parroquial, ciudad, cantón y provincia en la pandemia; los árboles, los ríos y nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Tampoco olvidaré la avaricia, corrupción, pobreza, odio y la increíble desigualdad en nuestro tricolor. No pasaré por alto las fallas de los míos como tampoco las de mi país.

Respiro profundamente, interiorizo y miro con asombro el derroche de emociones que siente la niña-mujer; un revoltijo confuso de sentimientos que se esfuerza por comprender para darle sentido a la profundidad con la que siente, en un mundo que no quiere que sienta nada. La veo agitarse… mientras le extiendo mi mano a puerto seguro.

Ecuador TV

En vivo

Pública FM

Noticias relacionadas

Social media