Ecuador, 17 de Mayo de 2022
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El Telégrafo
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La limpia con huevo en las manos de don Félix es todo un ritual

Una cura ancestral y popular todavía, contempla quitar el llamado “mal de ojo”, “espanto”, o las energías negativas pasándole un huevo de gallina a la persona afectada, por todo el cuerpo.

En las manos de don Félix, un hombre de mediana estatura, de 85 años, mirada inquisidora y con un verbo nutrido en cuestiones bíblicas, la curación se vuelve todo un ritual. A su “consultorio”, que en realidad es un patio donde hay muebles, un cheilon, un pequeño jardín, un altar donde está la imagen de Jesús y las estampas de otros santos, llegan personas de todas las edades en busca de sanación, pues dicen que la medicina occidental de poco o nada les ha servido.

En ese entorno, un gato negro duerme plácidamente sobre una mesa de madera; el felino ni se inmuta con la llegada de pacientes.

Don Félix ejerce el dominio de su profesión colocándose un rosario de madera al cuello y un mandil color café que más que un sanador lo hacen parecer un sacerdote. Su vestimenta la sincroniza con los rezos, primero un Padre Nuestro. El hombre coloca las manos sobre la cabeza del afectado; reza en voz baja, casi que susurra. De ahí toma un huevo y lo pasa por el cuerpo del paciente.

Esta operación la repite seis o siete veces, dependiendo de la gravedad del caso. En ese mismo espacio, que está separado de la “sala de espera” por una cortina de tela, hay una cabina, que a primera vista parece telefónica. La impresión es que además brinda el servicio de llamadas, pero no es así. Cuando culmina con la cura, que a más de huevo, incluyó aceites, bálsamos y muchos rezos, el hombre lleva al afectado a dicha cabina.

Allí adentro no hay ningún teléfono, allí está la imagen de Jesucristo, a quien le pide por la persona enferma y que la libere de todo lo malo. La última parte del ritual incluye darle al paciente una bebida que parece té y dos pastillas. No todos aceptan ingerirlas; unos se muestran renuentes, entonces el hombre reniega de la falta de fe y se las toma él. (I)