Ecuador, 21 de Mayo de 2022
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Ecuador Insular: 11:34
El Telégrafo
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Las luces direccionales en Guayaquil no significan nada

El recorrido empieza en el kilómetro 15 de la vía a la Costa, en el acceso del carril de servicio hacia la autopista principal. Un auto Aveo family plateado viene a toda velocidad con sentido hacia Guayaquil, lleva su luz direccional derecha encendida, por lo que los carros que esperan en la vía secundaria para tomar la carretera principal aceleran e ingresan con toda la confianza; el Aveo plateado, sin embargo, se acerca a ellos amenazante, pita con toda la histeria posible. Parece un accidente seguro, pero el Aveo finalmente se mueve hacia la izquierda y evita el choque múltiple.

Los conductores de los tres carros que ingresaron a la carretera lo hicieron convencidos de que el Aveo plateado ingresaría al carril de servicio, pues llevaba la direccional derecha encendida, titilando. Se equivocaron. Luego del incidente, el conductor en mención, pese a que tomó el carril de la izquierda para evitar el accidente, continuó con su direccional derecha encendida hasta más allá del nuevo semáforo, ubicado en el kilómetro 13.5.

A esa altura precisamente existe un nuevo ingreso desde el carril de servicio a la autopista principal. Ahora es un todoterreno Ford Edge azul el que ingresa a la carretera con la direccional izquierda encendida. En primera instancia todo está bien, debía encenderla para tomar la carretera, pero no la apaga nunca. Una vez en la arteria de tres carriles cambia de uno a otro y viceversa y la luz direccional izquierda sigue encendida.

El tráfico se vuelve pesado a la altura de Puerto Azul y muchos le pitan a la señora del Edge azul porque se sienten confundidos. En ese punto ella no es la única con dirección encendida. El conductor de un Hyundai Matrix color beige opta más bien por encender sus luces de emergencia, aunque no tiene ninguna emergencia. Eso, asume, le permite moverse entre carriles sin ninguna consideración. La gente le pita, le grita que respete su espacio y su respuesta es: “que no ves que tengo mis luces prendidas…”. (I)