Douglas Bastidas revive a Tranzas con "Dime si recuerdas", la biografía de la banda icónica del Ecuador

- 17 de noviembre de 2020 - 08:23
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Sueños, frustraciones y logros se arremolinan en cada página de la biografía de Tranzas en la que su autor relata con fluidez hechos verosímiles y anécdotas desopilantes.

Domingo 15 de noviembre de 2020, once de la mañana. Javier Villacís, autor del libro "Dime si recuerdas", se asoma por la ventanita de Zoom y aclara que "Douglas ya viene". Dos minutos más tarde el intérprete de "me convertiré en el aire... que respiras y en tu voz" aparece con ese halo enigmático que le caracteriza. Lleva un sombrero negro, unas gafas redondas, el pelo ensortijado y una barba frondosa.

A lo largo de su vida Douglas ha tenido dos obsesiones, la música y la belleza, por eso sintió que moría cuando fue expulsado del Colegio Americano, donde había conocido a la gente con la que por primera vez hizo música de verdad (Factory), pero además, y sobre todo, donde estudiaban, según su percepción, las chicas más bonitas de Guayaquil.  

Y para conquistar a esas chicas él debía ser guapo, pero esos anhelos, muy a su pesar, no estaban en sus manos, por eso siempre tenía un plan "b": cantarles. Ese canto, recuerda Villacís en el libro, casi se apaga cuando Douglas salió despedido en Salinas del yate del papá de Troi (compañero de la banda) debido a una explosión.


"Todo pasó rápidamente, en segundos estaba por los aires. Tengo la imagen de caer en el agua y decir 'Troi, Troi, ¿qué tengo en la cara?'". La piel de la mano se le caía, la cara le ardía y y él solamente pensaba: "mierda, voy a quedar más feo de lo que soy, ahora sí me jodí, así no puedo ser artista".

De regreso a Guayaquil la ambulancia en la que lo traían se volcó. Aquella vez Douglas perdió las cejas y una parte del pelo que jamás le volvió a crecer.  



Lanzar un libro en tiempos de pandemia es una decisión arriesgada, así como lo fue el surgimiento de Tranzas cuando sus integrantes tenían  apenas 17 años. ¿Por qué ahora?

La pandemia trajo noticias desastrosas y "este libro es como agua en el desierto" para abstraerse de esa realidad; si bien el interés por materializar el libro viene de mucho tiempo atrás,  fue el estreno de Bohemian Rhapsody el empujón que Douglas Bastidas y Javier Villacís necesitaron para sentarse con todo el tiempo del mundo (ya en pandemia) a conversar. Villacís  escribió el libro aproximadamente en 45 día y fue "un ejercicio extremo que sucede pocas veces. Escribir un libro puede durar un año, pero todo salió como si ya estuviera escrito y lo único que le puse fue corazón".

Así fue que Douglas le contó a su biógrafo que Tranzas en sus inicios se llamaba Trans Am y que luego, cuando él ingresó a la banda (en el colegio Miraflores, donde se graduaban casi todos los expulsados de colegios elitistas) le sugirió a Troi, el fundador del grupo, que le pusiera Transas (como la canción de Charlie García), pero un error bendito fue el culpable de que terminaran llamándose Tranzas.

Douglas era fanático en ese tiempo de Serú Girán y de Sui Géneris, pero además Charlie García era su músico favorito. "Hacer música en español a inicios de los 80 era nuevo y todo un reto. Las bandas solo tocaban en inglés".

Durante largas jornadas Javier Villacís tuvo que escuchar a Douglas para escribir el libro y en una de esas tardes le contó que Héctor Napolitano era su casi vecino y que durante mucho tiempo, durante su niñez, observó cómo él tocaba la guitarra para poder aprender. "Héctor es un gran guitarrista, estará en el lanzamiento", agrega Douglas.  

 

¿Y cómo es eso de que Douglas rechazó una invitación de Shakira para ir a bailar?

Shakira había terminado de grabar "Pies Descalzos" y quería comprar su primer departamento en Miami; Tranzas estaba remasterizando "Plástica" allí, con la misma productora de Shakira, Ocean Vu, y compartían estudios.  Aquel día quedaron en salir por la noche, pero llegadas las 23:00 la banda seguía grabando.

"Alo, Shaki, lo siento, seguimos ocupados... era la quinta vez que hacíamos Plástica". 

Douglas, ¿cómo va la relación con los integrantes de la banda?

Siempre hemos sido amigos, pero ellos ya no se dedican a la música: Troi Alvarado es subdecano de la Facso (Facultad de Comunicación de la Universidad estatal), tiene muchas responsabilidades; Alfonso Vélez vive en Estados Unidos y casi nunca viene a Ecuador; y Alberto Vicuña está en Costa Rica... Cada cual está en sus cosas, el único que sigue con la música soy yo.

¿Hay posibilidad de un reencuentro con Tranzas? 

El libro es un buen apoyo y si surgiera la oportunidad volveríamos por la puerta grande... podría suceder, vamos a ver qué pasa... 



 Ganaron el festival MTV que se realizó en Quito cuando apenas la banda empezaba a consolidarse, ¿cómo fue esa experiencia? 

Fuera del hecho de que Plástica fue un éxito,  el festival nos reivindica como músicos porque ahí estaban Claudio Durán; Ricardo Perotti; Blaze, Barro, Tarkus, todas bandas de Quito, gente profesional haciendo música, y ganamos. Ese es el Tranzas que yo extraño, éramos un gran grupo, aunque muy jóvenes.

Para ir a recoger el premio necesitaban la visa y usted fue el único al que se la negaron. En el libro cuenta que quedó traumado, ¿cuándo volvió a pedir la visa? 

Fue traumático a los 18 años; fui mal asesorado, decidí no pedir más visa y viajé primero a  Europa, no quería volver a pasar por ese trauma... Tengo nacionalidad italiana ahora.

¿Reynaldo Egas (+) y Tranzas fueron grandes amigos?

Reynaldo Egas (cantante de los 80 +) tenía un problema cardíaco. El comenzó siendo peñero, por eso yo perdí en la Laica (universidad) cuatro años. Ni Willy Wong ni él ni yo entrábamos a clases.

Ser teloneros de Mecano fue un buen inicio... 

Jajaja.  Muy bien, chavales, dijo Ana Torroja, pero fue el primer concierto en el que vimos a tanta gente junta, casi 20.000; antes habíamos hecho presentaciones en el colegio La Inmaculada, en Salinas, en sitios con menor aforo. 


Douglas no se considera un buen cantante. Dice que canta por accidente y que se defiende como compositor. "Hasta ahora no me considero un buen cantante; al final del día soy cantautor. Sabina canta feo, pero no hay que tener la gran voz, solo basta saber transmitir". Y Douglas transmite. 



Dime si recuerdas, la biografía novelada de Tranzas 


Sueños, frustraciones y logros se arremolinan en cada párrafo de "Dime si recuerdas",  biografía novelada en la que Javier Villacís, su autor, relata con fluidez y enjundia, hechos verosímiles y anécdotas desopilantes de la banda musical de rock latino más popular de la historia del Ecuador: Tranzas.

Son 232 páginas en las que el escritor retrata la vida del grupo gracias a la meticulosa narración de Douglas Bastidas, cantautor e integrante icónico de la banda musical guayaquileña.

Este es el tercer libro que Villacís escribe con su inconfundible pericia narrativa, sin embargo, el presente relato tiene un aditamento especial: fue pensado para que también transitara por la pantalla chica.

El propósito de Villacís con esta publicación, le cuenta a El Telégrafo, no es solamente rendirle tributo a su banda favorita sino también mostrarle al mundo que mientras Los Prisioneros y Mecano hacían vibrar al público en el mundo, Tranzas hacía lo propio con los adolescentes ecuatorianos, desmantelando así ese axioma odioso que sentencia: "nadie es profeta en su tierra".




Tranzas trascendió en Ecuador, pero también lo hizo en México; lo saben aquellos que desolados corearon con medio pulmón "Morí el día en que te fuiste tú de mí", o en Chile, aquellos que ardidos pidieron con total cinismo (o hipocresía) "Debes buscarte un nuevo amor".

Durante la presentación del libro, programada para este 19 de noviembre, a las 20:00 en el Teatro Centro de Arte,  Douglas Bastidas volverá al escenario, ese espacio que le es tan familiar. 

https://www.ticketshow.com.ec/pages/synopsis.aspx?evento=7386&nombreEvento=  


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