Hilda Murillo: cantaré hasta que Dios quiera

27 de octubre de 2013 00:00

Hilda Murillo prepara maletas para viajar a un país al que siempre le hizo ilusión llevar a su madre, la cantante Fresia Saavedra. Mientras tanto, disfruta de su regreso a la programación habitual de Ecuavisa con su espacio ‘El show de Hilda Murillo’ que hasta hace dos semanas solo se transmitía por Ecuavisa Internacional.

A esto se suma la celebración por sus 55 años de carrera artística, en donde ha disfrutado las mieles del éxito así como también algunos sinsabores de la vida que revela en la entrevista que le concedió a este Diario, minutos antes de la grabación del programa que se emitirá esta tarde.

¿Hilda, le tomó por sorpresa la decisión del canal de retomar la señal nacional?
La verdad es que no me sorprendí porque era algo que se veía venir, ya que el programa tiene muy buena aceptación en el exterior.

Muchas personas también nos han venido pidiendo que se abra la señal para todo el país tal como lo fue en sus inicios. A ‘El show de Hilda Murillo’ han venido y siguen llegando artistas de todas las regiones del Ecuador. No hay artista de ninguna provincia que haya venido y no haya sido recibido con el mismo cariño, amor y respeto.

Lo cierto es que Ecuavisa ha hecho un trabajo extraordinario con esta decisión, y más aún cuando se trata de promover el arte de los ecuatorianos.

Ojalá otros medios sigan el mismo camino que esta empresa ha tomado por el bien de los músicos.

¿A cuántos artistas usted ha visto nacer en este espacio?
No sé la cantidad, pero te puedo decir que son muchos. Aquí llegan hasta del Oriente y eso es gratificante que hayan escogido este espacio para que la gente sepa quiénes son.

Te puedo decir que también acuden cantantes que ya son reconocidos dentro o fuera del país.

Sin embargo, me da pena que hay algunos que no han querido estar aquí porque lamentablemente no les interesa mi programa o no lo ven como una vitrina de promoción.

¿Cómo se escogen a los artistas que los visitan?
Muchos nos llaman y piden que quieren estar aquí porque les damos buena promoción. Hay otros que invitamos siguiendo los lineamientos del programa o las temáticas. Ha habido ocasiones que hacemos programas solo con música tropical o danza.

Sí existe una planificación para evitar complicaciones de última hora.

¿Cómo mantiene el contacto con la comunidad ecuatoriana que ve el programa en el extranjero?
Gracias a Dios la comunidad ecuatoriana en Estados Unidos nos ha abierto las puertas y nos han invitado un montón de veces.

Con gran satisfacción digo que hemos visto derramar lágrimas de alegría, esperanza y añoranzas. Nos llena de profundo sentimiento verlos cómo aman nuestra música. Siempre les hacemos una visita.

¿Y en las redes sociales?
Trato siempre de contestar los mensajes en Facebook y me causa gracia ver que muchas personas se emocionan cuando se dan cuenta que soy yo la que les contesto. A veces no lo pueden creer. Mi público es maravilloso. Los amo.

Cuando empezó en el programa ¿imaginó que llegaría a los cinco años?
Uno siempre tiene metas en la vida y hay que trabajar para cumplirlas. No soy una novata en televisión. Tengo 25 años en la pantalla nacional y he pasado por muchos espacios que me han permitido estar siempre en contacto con el público.

¿Cómo se lleva con Pepe Sáenz, el coanimador?
Nos llevamos muy bien. Él tiene una voz extraordinaria, pero lo que más me gusta es que sabe mucho de música y de nuestros artistas. Además conoce de canciones universales... él es una persona valiosa.

Con más de cinco décadas de carrera ¿cree que ha cumplido los sueños que tenía cuando inició?
Creo que en cierta medida sí, pero soy una persona normal como los demás y aún tengo sueños que espero cumplir.

¿Cuáles son esos sueños?
He visitado el país entero y he salido al exterior varias veces, pero aún me falta recorrer Europa con nuestra música. He estado en España, pero hay ecuatorianos en otras partes.

Hay muchos artistas que se equivocan y dicen ‘Fui a cantar a Londres’, pero no es que fueron a cantarle a los londinenses sino a los ecuatorianos que residen allá. Eso está muy bien, pero tampoco tienen que confundir a los demás.

¿No ha pensado en el retiro?
No, aún hay Hilda Murillo para rato. Una vez pensé en retirarme cuando un médico me dijo que me iba a quedar sin voz por una infección que tenía en las cuerdas vocales. Pasó hace mucho.

Me desmoroné por completo y no me hallaba. Mi madre me reanimó y me aseguró que el único que decide si puedo o no cantar es Dios.

Cuando tome la decisión de retirarme lo haré saber a los medios así como cuando los llamo para decirles sobre un nuevo evento que tengo.

¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida sobre un escenario?
La verdad es que cuando estoy en el escenario me entrego por completo al público, y el ver que ellos se paran, cantan, ríen y lloran... es lo mejor que me puede pasar. Quiere decir que mi música les ha llegado al corazón y eso es lo mejor.

¿Qué me dice de los no tan buenos?
Pasé un momento desagradable cuando mi papá tomó la decisión de quitarse la vida. Ese día había llegado a Nueva York a hacer una gira de un mes. No pude estar en el sepelio porque incumplir el contrato hubiese sido terrible. Sin embargo, el empresario comprendió la situación y me dijo que si quería regresar que lo haga y despida a mi padre, pero la verdad es que yo decidí quedarme. Veras... yo no me crié con él y lo frecuentaba.

Mi mamá fue padre y madre. De todas maneras fue un poco dolorosa su partida.

De todo su extenso repertorio, ¿cuál es la canción que más le gusta?
Los artistas sí tenemos canciones preferidas y muchas de ellas no están en nuestro repertorio porque no nos las piden. Me gusta ‘Por amor’ de Rubén Juárez.

¿Cuál ha sido la que mayor satisfacción le ha dado en su carrera?
Nunca pensé que iba a grabar ‘Palabras palabras’ y ha sido mi éxito más grande en Ecuador y en el exterior. Vendí miles de discos y gané premios como el ACE, en donde competí con Sophie, Angélica María y Luisa María Güell.

¿Ha habido temas que no haya podido grabar?
Siempre me ha gustado el tango, pero no me había atrevido hasta este año en que grabé ‘Caminito’, que lo incluiré en un disco de aniversario.

Lo hice porque a mi mamá le gusta mucho. Ella siempre dice que primero está la música nacional y después el tango. De hecho, sin querer lo canté hace poco en ‘La posada de las Garzas’ y justo ahí estaban unos empresarios hoteleros argentinos que me escucharon. Se me acercaron y me invitaron a visitar Buenos Aires con mi mamá y mi hija. Me voy el 24 de noviembre.

Sí sabes que Dios me bendice de mil maneras, porque justo estaba planeando un viaje sorpresa para mi mamá a Buenos Aires para enero del próximo año. Se me adelantó el paseo... y gratis. Le doy gracias a Dios porque hace que me lleguen las cosas sin pedírselas.

También es como un regalo que mi público me da, porque nosotros los artistas estamos en constante evaluación y eso nos obliga a ser mejores cada día.

¿En esa evaluación ha sacado mala nota?
Nunca he sacado mala nota. Siempre he buscado la manera de prepararme, aún estando con una difonía. El público me dice: “Mujer, de dónde sacas tanta voz”. (risas)

¿Con quien fue inolvidable compartir el escenario?
Con Celia Cruz. Una amiga inolvidable y de quien aprendí su sencillez. Fue una artista con una personalidad abrumadora y era imposible no quererla. Siempre estuvimos en contacto. Nos escribíamos y le decía a mis hijas que ella era su tía. Les mandaba regalitos de vez en cuando.

También con la madrina de mi hija, Rocío Jurado, quien una vez me visitó en el programa ‘Hora y media con Hilda’. Fuimos grandes amigas. Compartió mi mesa y algunos viajes. Incluso quería llevarse a mi hija a vivir a España.

Otra mujer extraordinaria que he conocido en mi vida fue Olga Guillot, quien estuvo presente en un concierto de aniversario. Caminamos juntas en varios conciertos en el exterior. En casa de ella, en Estados Unidos, nos reunimos y cocinamos juntos comida cubana.

¿Con quien le hubiese gustado cantar?
Siempre pensé hacerlo con Raphael porque considero que es el artista más grande que tiene España y el mundo hispano. Tuve la suerte de tenerlo en mi programa y hasta compartimos unas cervecitas. He sido una mujer afortunada, aunque queda pendiente mi gira por Europa.

¿Alguna anécdota curiosa en sus presentaciones?
Se me ha quebrado un taco, dañado el sostén y los vestidos.... un montón.

¿Es cierto que su clóset parece una boutique con trajes de noches... dicen que tiene más de cien?
Sí, es verdad. No lo niego, son varios.

¿En qué se parece a su madre?
En el amor que tenemos por la música nacional y por amor a los animalitos. Soy gatuna. Tengo cinco persas.

¿Cómo se llaman?
Niño, Niña, Shakira, Muñeca y Patucha.

¿Qué piensa de la música que se hace ahora?
Hay buenos artistas en estos momentos, de lo poco que he visto. Los admiro. Creo que así como se aprende del viejo, también se aprende del joven. Me gusta mucho Thalía.

Ha sido promotora artística, productora y cantante.... ¿por qué no incursionó como actriz?
Sí lo hice hace muchos años con Antonio Santos, en una obra de teatro. También actué con Sonia Villar. Por cierto, Sonia es una excelente mujer y artista. Es fenomenal. Creo que hay féminas talentosísimas en nuestro país como Lila Flores, a quien considero que podría ser mi sucesora en el panorama artístico por su talento, perseverante y por amar esta profesión.

¿Si no hubiese sido cantante qué le hubiera gustado?
Doctora. Estudié medicina hasta cuarto año, pero me decidí por la música porque eso es lo mío. No me arrepiento de esta decisión porque con ella también he ayudado a las personas.

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