Maradona, un pibe de Villa Fiorito que llegó a lo más grande del fútbol

- 25 de noviembre de 2020 - 12:36
Cortesía Napoli

Dentro de la cancha fue un jugador de otro mundo. El fútbol está de luto por su partida.

En Villa Fiorito, uno de los sectores más pobres de Buenos Aires, se crió quien sería el futbolista argentino más importante de todos los tiempos. Su infancia fue difícil en el plano económico, a causa de las carencias que sufrió. El hambre era su principal adversario. Por eso contaba que en su casa lo único que siempre hubo fue amor.

Con 13 años integró el club infantil ‘Cebollitas’, antes de pasar a las divisiones formativas de Argentinos Juniors. A esa edad ya aseguraba que su sueño no solo era jugar un mundial, sino ganarlo.

Un espectacular inicio en el 'Bicho', en el que sorprendió a toda Argentina y lo hizo figurar entre la lista de posibles convocados para la Copa del Mundo de 1978 captó la atención de Boca Juniors. El club de sus amores.

Con los xeneixes estuvo tan solo un año, antes de partir a Europa para hacer gala de su espectacular juego. Era el 'Pelé Blanco', como lo llamaban a principios de los 80. ‘Pelusa’ como lo apodaban desde niño por el vello que tenía en todo su cuerpo, tuvo una digna actuación en el Sevilla español, previo a un corto paso por el FC Barcelona.

Con los catalanes sufrió lesiones, pero ahí también conoció a lo que sería su perdición, la cocaína. Esa droga le acompañó durante gran parte de su trayectoria, como una maldición que le traería problemas a futuro.

Pero Maradona, el futbolista, era de otro mundo. Así lo hizo notar en el Mundial de México 1986. El periodista Víctor Hugo Morales lo calificaba como un "barrilete cósmico". El Diez se convirtió en ídolo de grandes y chicos. Además en canchas mexicanas marcó el gol más polémico y el más hermoso de la historia. En total disputó cuatro mundiales, de los que ganó uno (México 1986) y quedó subcampeón en otro (Italia 1990). También dirigió a su país en la copa de Sudáfrica 2010.

En el Napoli de Italia vivió uno de sus mejores momentos. Los napolitanos lo adoptaron como hijo propio y allí su nombre se convirtió en mito. Luego retornó al fútbol argentino para terminar su carrera futbolística.

El Maradona fuera de las canchas es un capítulo aparte, enmarcado en polémicas, disputas legales, comportamiento inadecuados y críticas por sus opiniones. Este miércoles el mundo del fútbol lamenta la partida de ese astro con el balón. Y en memoria de todos quedan esas palabras que pronunció el último día que se calzó unos botines: "la pelota no se mancha". (I)

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