Guayaquil se encamina a su futuro como una ciudad segura

- 31 de octubre de 2020 - 00:00
Foto/Cortesía

El crecimiento urbanístico ha dado lugar a que autoridades y ciudadanos proyecten sus esfuerzos en fortalecer la seguridad, la igualdad social y y el acceso a oportunidades laborales.

En 2019 la revista The Economist ubicó a Guayaquil como una de las ciudades más seguras de Latinoamérica. El resultado lo obtuvo con la medición de parámetros como: infraestructura, salud, seguridad personal y avance digital.

La pandemia del coronavirus ralentizó proyectos y obras destinadas a ser inauguradas con motivo del bicentenario de su independencia. No  obstante, la acción municipal volcó sus acciones para fortalecer y apuntalar la salud y la atención a sectores vulnerables.

Según el concejal Jorge Rodríguez, la pandemia encaminó los esfuerzos en atender de manera prioritaria la salud de los guayaquileños, pues en marzo la urbe fue una de las más afectadas del país ante la amenaza del virus que parecía incontenible.

Dos meses después la curva de contagios se desaceleró al punto de que en las casas de salud ya no se registraban nuevos casos. No obstante, las medidas de bioseguridad se mantienen y los controles, como en ocurre en este feriado, se acentúan.

"La tarea es dejar en Guayaquil  la huella social, que es efectiva y se quiere llegar al cien por ciento de la población", recalca el edil, luego de enumerar las acciones que se efectúan en este ámbito.

Hace un esbozo a grandes rasgos sobre las tareas realizadas por la actual administración: " Ahora tenemos una Dirección de la Mujer que se especializa en acompañarla en todas las etapas de su vida, así como una Dirección de Inclusión que  planifica proyectos para dar oportunidades laborales a personas con discapacidad, el 75% del presupuesto del Municipio de Guayaquil para 2021 está destinado entre obras y atención social".

En otro ámbito se recobró el Plan Más Seguridad con la actual administración, "funcionó un tiempo en la administración de Jaime Nebot, pero el gobierno de Correa lo extinguió, son más de $ 15 o 20 millones invertidos en la compra de patrulleros, camionetas, chalecos antibalas, GPS, la nueva central de llamadas (costó casi $ 4 millones), en la compra de botones de pánico", sostiene.

A ello se suma la instalación de 2.100 cámaras al sistema ECU-911 que es una forma de desconcentración de competencias.

Un fenómeno que preocupa es el microtráfico  y el consumo de drogas en jóvenes y adolescentes que, a criterio del concejal, se agudizó "con la malhadada tabla que aprobó el COIP sobre el porte de sustancias estupefacientes".

Pero el Municipio ha volcado sus actividades en la ejecución de clínicas de desintoxicación, en cada brigada se atendía a más de 1.000 jóvenes; pero en la actual administración se volvió una política pública municipal y gracias a ello se creó una unidad de desintoxicación, en la cual se atiende a cerca de 5.800 jóvenes a los que se les da seguimiento, "incluso tenemos convenios con empresas para el tema de la reinserción laboral".

Paralelamente se construyen tres centros de desintoxicación, una en Bastión Popular, otro en Chongón y un tercero en La Trinitaria, para atender cada uno a 600 jóvenes.

Para la lucha contra la violencia de género, se destinó $ 700 mil para la creación de la unidad de prevención de violencia contra la mujer, en un proyecto denominado Amiga Ya No Estás Sola (AYNES),  que incluye la instalación auxilio inmediato, tratamiento con sicólogos , atención en emergencia relacionada contra la violencia de género, educación y capacitación virtual en planteles relacionados con estos temas.

Son acciones que se desarrollan en medio de un continuo crecimiento urbanístico y poblacional que, para pedro Aguayo, presidente de la fundación Ecuador, es un proceso que puede interrumpirse o continuar.

"Lo interrumpen los que desean refundar las instituciones, regiones o los países, lo continúan los que, aprovechando los logros o equivocaciones del pasado, corrigen el rumbo y aceleran el progreso, por lo tanto, el crecimiento de Guayaquil ha sido el mayor de toda la República, económica y socialmente, por cuanto sus autoridades añadieron el manejo eficiente de los recursos del sector público, los recursos del sector privado, para cubrir proyectos públicos como agua potable, alcantarillado, esparcimiento, además de la infraestructura.

Considera que ese trabajo conjunto público y privado generó inversiones y por lo tanto empleo, que es el legítimo sendero para atender a los sectores vulnerables: darles la oportunidad de trabajo digno para su desarrollo humano.

Además destaca el aporte de los migrantes al desarrollo de la ciudad. "Desde la independencia política, el desarrollo citadino siempre se benefició con el aporte positivo de las migraciones internas y externas que aportaron con su esfuerzo personal o financiero, y nuevas miras basadas en el crecimiento de otras latitudes".

Y añade que si se continúa el rápido crecimiento económico, con inclusión social, que ha tenido Guayaquil en los últimos decenios, continuará el proceso de autoestima que se genera del sentimiento de autorrealización que tiene el guayaquileño por la posibilidad de surgir dignamente, aprovechando las oportunidades de trabajo que genera la relación virtuosa del sector público y privado en la ciudad. (I)

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