"Desde la educación se puede combatir la violencia contra la mujer"

- 21 de noviembre de 2020 - 09:00
Juana Fernández, experta en Género de la Fiscalía General del Estado.
Cortesía

El próximo 25 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia de la Mujer. La experta en género analizó cómo se encuentra la problemática en el país y como erradicar la violencia.

En Ecuador, se han implementado iniciativas para preservar la integridad de las mujeres. Entre ellas la ejecución del Sistema Nacional para prevenir y erradicar la Violencia contra las mujeres. También se puede mencionar la aplicación del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que permitió la tipificación de femicidio.

Estas iniciativas dan paso para reflexionar qué pasa en Ecuador, porque a pesar de todas las acciones, todavía hay preocupantes cifras de violencia de género. Juana Fernández, experta en Género de la Fiscalía General del Estado, analiza la situación.

¿Cuál es su lectura en torno a la violencia que aqueja a las ecuatorianas?
Ha habido algunos avances que hay que destacar. Para la legislación ecuatoriana ha sido un gran avance, desde 2014, ya tener especificada el tipo penal de femicidio. Eso quiere decir que estamos visibilizando que la muerte que se da a las mujeres por el hecho de ser mujeres.

En el feriado de Difuntos hubo seis casos de femicidio, en uno de ellos en extrema violencia ¿qué lectura le da?
Siempre digo que las mujeres somos más que una cifra fría y eso hemos tratado de transversalizar en la Fiscalía General del Estado. Que nuestros servidores públicos vean que cada una de las muertes de las mujeres también hay víctimas indirectas como niños, niñas y adolescentes, hijos.

Tener esa conciencia social del femicidio es la punta del iceberg. También hay otras formas de violencia que vinieron arrastrando hace tiempo y que luego generó que las mujeres hayan perdido su vida.

A su criterio ¿cuál es el origen de ese círculo de violencia que vive la mujer?
La violencia de género (física, sexual, psicológica) es el resultado de patronos socio culturales que se replican todos los días en nuestras dinámicas de relaciones: en espacios laborales, familiares, educativos.

¿Cómo se puede combatir esta situación en la que se hace muy común escuchar los casos de muertes violentas contra las mujeres?
Como Estado, como sociedad civil, tenemos que comprender el problema estructural de violencia. Por ende, desde todos nuestros frentes, tenemos que comenzar a combatir con la prevención y, sobre todo, desde la educación.

¿Usted cree que la mujer tiene el reto de combatir la violencia?
Hoy en día, el reto y el desafío es fortalecer programas educativos conciencia social en igualdad de derechos. Ese es el reto que enfrentamos tras la muerte de todas esas mujeres.

Y eso es lo que nos interpela como sociedad civil, como estado, a que abordemos todos los esfuerzos, la política pública integral con presupuesto adecuado, para la ejecución de políticas públicas integrales.

¿Cómo se puede luchar contra la violencia en el hogar?
Dentro de la educación tenemos que apuntar a la corresponsabilidad de padres y madres en los hogares, a la inteligencia emocional para que los niños aprendan dinámicas de respeto a la dignidad humana para tener una sociedad armónica y menos violenta.

¿Cómo se puede interpretar que cada vez son más violentos los asesinatos?
Se trata de un ejercicio de poder donde se mira a la mujer como un objeto, como menos que el hombre, en donde se contempla que la masculinidad está por encima. Por eso hay que trabajar en nuevas masculinidades.

Tanto hombres como mujeres tenemos igualdad de derechos. Apuntar a erradicar nuevos tipos de violencia como por ejemplo la violencia patrimonial y política que son ejercicios de poder de lo masculino sobre lo femenino.

Otra forma de violencia es la discriminación laboral, en donde se hace de menos a la mujer ¿Cómo entender esa problemática?
La lectura que le damos es que la sociedad ecuatoriana todavía tiene esos patrones arraigados donde el hombre ejerce cargos superiores más que la mujer.

Desde ese punto, se propicia un escenario en el que no se ve a la mujer como sujeto de derechos. Y ese problema surge, porque a los hombres, desde pequeños, se les ha educado así.

Volvemos al punto de que tenemos que reeducar como estamos manejando a nuestros hijos. Repensar la dinámica a nivel laboral, familiar, cómo ejerzo poder sobre la otra persona. De desvalorización del otro. (I)

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