Vivió más de 40 años en un apartamento de San Petersburgo

La abuela Tamara, acusada de asesinar a 11 personas

- 21 de agosto de 2015 - 00:00

Vivió más de 40 años en un apartamento de San Petersburgo

Su aspecto débil y afable nunca levantó las sospechas de los vecinos de un edificio de apartamentos en el norte de San Petersburgo, en Rusia, donde Tamara Samsonova, de 68 años, residió por más de 4 décadas y que ahora está acusada de asesinar a por lo menos 11 personas, a las que supuestamente destripó, desmembró e incluso, según las primeras investigaciones de la Policía, habría comido las vísceras de los cuerpos de sus víctimas.

Sus ojos pequeños, café oscuros, miraron con amabilidad a los policías que a mediados de julio irrumpieron en su departamento para arrestarla, después de que observaron en el video grabado de las cámaras de seguridad del edificio, que sacaba una bolsa de basura, donde estaba el cuerpo de una amiga que fue a visitarla y a la que habría asesinado.

Las tomas muestran a la anciana que arrastraba con dificultad la funda negra de plástico hasta la vereda frente al edificio donde la dejó y volvió a entrar, a la mañana siguiente los recolectores de basura notaron que algo había en la funda y al revisarla vieron restos humanos, lo cual inició la indagación policial.

Los restos pertenecían a Valentina Uvanova, de 79 años, amiga de la supuesta asesina, y a la que le habría dado pastillas para dormirla antes de matarla.

La sospechosa confesó, durante el interrogatorio, que cuando los medicamentos hicieron efecto agarró un serrucho con el que le cortó la cabeza y los brazos cuando la víctima todavía estaba con vida.

La abuela no mide más de 1,60 m de altura, contextura delgada, de rostro añejo con ojeras ligeramente infladas que achican aun más sus ojos que tienen un brillo de llanto, el cabello, de color castaño, es escaso y toca apenas sus hombros, por lo que a primera vista inspira compasión.

Ese aspecto inofensivo confundió a los agentes rusos, quienes no pudieron disimular, según relatan los artículos de prensa, su estupor al hallar un diario en el que la anciana escribió detalladamente todos los crímenes que, al parecer, cometió.

Sin embargo, los investigadores de ese país todavía no terminan la indagación, pero han adelantado que la anciana sería una asesina en serie causante de por lo menos 11 crímenes. Y están verificando la posible conexión con otras 10 muertes sucedidas durante las últimas 2 décadas en esa zona.

Una vez que la mujer enfrentó a las autoridades judiciales expresó sin tapujos que ella había asesinado a su amiga; además, dijo por qué lo hizo. “Me molestó que no lavó bien las tazas del café”, manifestó con voz trémula y aseguró que por eso decidió asesinarla.

También descubrieron otros detalles truculentos debido a las evidencias encontradas en el interior de su casa.

Según los reportes de prensa, la anciana tenía en uno de los cuartos adornos esotéricos, lo que demostraría que era aficionada a la astrología y magia negra. Era supersticiosa y hacía rituales presumiblemente con restos de sus víctimas.

Los detectives también sospechan que la mujer, que trabajaba en el área de mantenimiento de hoteles, se comía partes de las vísceras que sacaba de los cuerpos de sus víctimas, especialmente los pulmones. Luego cortaba en pequeños trozos el cadáver que metía en fundas que a su vez arrojaba en diferentes partes de la ciudad.

Otro de los detalles que se filtraron a los medios de comunicación se refiere a que la sospechosa habría escrito que asesinó a la propietaria del apartamento donde residía hace 40 años.

“Maté a Volodya, la corté en pedazos en el baño con un cuchillo, puse las partes de su cuerpo en bolsas plásticas y las tiré en distintas áreas del distrito Frunszensky”, habría anotado en una de las hojas de su diario personal.

Los agentes se negaron a emitir detalles del diario escrito en ruso, inglés y alemán hasta que terminen todas las indagaciones y en donde está el detalle de lo que hacía. A pesar de que contiene pasajes aburridos de su vida diaria, redactó también cómo asesinó a sus víctimas en el interior del departamento.

Otro de los crímenes que podrían sindicarle es el de un hombre, cuyo cuerpo desmembrado fue hallado en diferentes partes de Petersburgo y que ocurrió hace más de 12 años, debido a que encontraron una tarjeta de presentación del hombre en su poder.

Asimismo, recaen sobre ella las sospechas de que tendría que ver con la desaparición de su esposo ocurrida en 2005 y de quien hasta el momento no se sabe nada.

Luego de que fue detenida y conducida al juzgado, la prensa local registró sus primeras palabras bajo custodia policial: “Esto es una gran desgracia para mí y pronto toda la ciudad lo sabrá”, dijo de manera calmada.

El inicio del juicio causó expectativa y conmoción social y fue reportado en vivo por los noticiarios televisivos.

Mientras la abuela esperaba el ingreso a la corte miraba sin desparpajo a las cámaras y de vez en cuando sonreía tímida y enviaba besos volados.

La mujer nacida en 1947 tiene un historial de enfermedades mentales, ya que estuvo ingresada en el hospital 3 veces para tratarse de la esquizofrenia que sufría.

Sus vecinos no la conocían muy bien y la miraban como una abuela que caminaba pausadamente, incluso señalaron a medios de comunicación que muchas veces recibía visitas, pero no escuchaban ruidos o escándalos.

No obstante, otra vecina que vivía en el mismo edificio de la abuela, según recoge otro periódico, declaró a los agentes que conversó algunas veces con ella y la notó muy interesada en la vida de Andrei Chikatilo al que mencionaba y mostraba su admiración cada vez que podía, el cual fue un aterrador asesino en serie que mató a más de 50 mujeres a cuchilladas, las violaba y desmembraba.

Cuando la mujer fue trasladada al juzgado aplaudía y sonreía feliz, luego al estar frente al juez dijo: “Estoy lista para esta corte por las acciones de todos estos años, todo lo hice deliberadamente, no hay manera de vivir, con el último asesinato cerré el capítulo”.

Luego el magistrado dijo: “Estoy ordenando su arresto, ¿qué opina?”. Ella contestó: “Es su decisión, su señoría, soy culpable y merezco un castigo”. Al momento la mujer espera sentencia. (I)

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