Los cardenales exigen conocer informe sobre los “Vatileaks”

06 de marzo de 2013 00:00

Ciudad del Vaticano.-

La tercera congregación de cardenales preparatoria del cónclave que elegirá al nuevo Papa se realizó ayer en el Aula Nueva del Sínodo, del Vaticano, mientras el escándalo de “Vatileaks” ronda en las reuniones.

Según la prensa italiana, durante la primera congregación del lunes, un grupo de cardenales exigió que se dé a conocer el informe sobre los “Vatileaks”, el escándalo sobre la fuga de documentos confidenciales de Benedicto XVI.

La petición fue pronunciada por el alemán Walter Kasper, que acaba de cumplir los 80 años, que podrá participar en el cónclave pero sin derecho al voto, y que pertenece al ala de los viejos curiales más críticos hacia las gestiones de la Secretaría de Estado de los últimos años.

La misma petición fue hecha por dos “papables” europeos de peso. El austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, que en 2010 criticó abiertamente al ex secretario de Estado, Angelo Sodano, por la manera en la que se ocupó de los casos de abuso durante el último período del Papa Juan Pablo II, y el húngaro Péter Erdö, arzobispo de Budapest y uno de los posibles candidatos europeos al trono de Pedro.

El cardenal brasileño Raymundo Damasceno Assis, presidente de la conferencia episcopal de su país, también expresó su preocupación en torno al tema. “¿Por qué los cardenales, que somos los consejeros más próximos al Papa, no podemos tener acceso a dichos documentos?”, dijo el religioso, quien es arzobispo de Aparecida (Brasil).

Damasceno, quien participará en el cónclave, reconoció que el caso “Vatileaks” influirá en las votaciones de los purpurados y por ello pedirá conocer el contenido central del informe secreto. Sin embargo, opina “que no es necesario entregar el documento a cada uno, pero sí que se ofrezca a todos algunas generalidades sobre el contenido”.

Dos importantes medios de comunicación de Italia, el diario La Repubblica y la revista Panorama, aseguraron que el Papa decidió renunciar al cargo tras recibir un informe ultrasecreto de 300 páginas, realizado por tres ancianos e intachables cardenales, en el que se revela una trama de corrupción, sexo y tráfico de influencias dentro de la Curia Romana.

En una nota oficial divulgada tres días antes de su renuncia, el Vaticano adelantó que Benedicto XVI decidió entregar “exclusivamente” a su sucesor el informe, pero no prohibió a sus autores hablar del tema.

La corrupción del Vaticano quedó expuesta el año pasado con la publicación de documentos robados del escritorio de Benedicto XVI que pusieron de manifiesto intrigas, denuncias de corrupción y nepotismo  en las altas esferas de la Iglesia. El mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, fue condenado por robar los documentos y revelarlos a un periodista; poco después recibió un perdón papal.

La mayoría de los cardenales exigen una reforma de la Curia Romana y por ello varios expertos señalan entre los favoritos para ser el nuevo Papa a aquellos que saben combinar experiencia pastoral con buen manejo de los problemas internos.

En esa lista figuran los nombres del brasileño Odilo Scherer (Sao Paulo), del filipino Luis Antonio Tagle (Manila) y del sudafricano Wilfrid Napier (Durban), provenientes de iglesias jóvenes. También figura el cardenal canadiense Marc Ouellet, apreciado en América Latina por su labor en Colombia.

Mientras tanto las puertas de la imponente Capilla Sixtina fueron  cerradas ayer para prepararla para la celebración del cónclave, pero no se ha fijado la fecha del mismo, ya que aún no han llegado los 115 cardenales electores a Roma.

Se especula que el cónclave podría comenzar el 11 de marzo, con el objetivo de tener un papa instalado para el 17 de marzo, el domingo anterior al Domingo de Ramos y el comienzo de la Semana Santa.

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