Los cardenales revisan en secreto las finanzas de la curia previo al cónclave

08 de marzo de 2013 00:00

Ciudad del Vaticano.- Los 150 cardenales reunidos este jueves en el Vaticano para preparar el cónclave examinaron a puerta cerrada las controvertidas finanzas de la Santa Sede, en momentos en que la prensa italiana publica más revelaciones candentes sobre el escándalo “Vatileaks”.

Los purpurados, 114 de los 115 electores, ya que solo falta uno, el vietnamita Jean Baptiste Phan Minh Man (arriba hoy al Vaticano), han examinado la situación económica de la Santa Sede y en particular del Banco del Vaticano, centro de tensiones internas que desembocaron en el llamado “Vatileaks”, la filtración a la prensa de cartas y documentos confidenciales del Papa.

Los cardenales a cargo de tres “ministerios” económicos expusieron ante los purpurados la situación de las finanzas del Vaticano, según informó el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.

“Fueron intervenciones sintéticas y claras, según el propio sector. Los cardenales estarán a disposición de aquellos que quieran más información y detalles”, aseguró.

“No puedo decir nada sobre el contenido de las intervenciones, solo algo general. Pero es obvio que los cardenales pueden hablar entre ellos de ese argumento”, reconoció Lombardi al ser interrogado sobre los escándalos de “Vatileaks”.

Hace tres años la justicia italiana abrió una investigación contra dos directivos del Banco del Vaticano, que tiene un patrimonio que sobrepasa los 6.500 millones de dólares, por violar las leyes italianas sobre el blanqueo de dinero.

La mayor publicación religiosa italiana, Famiglia Cristiana, con un millón de lectores, pidió esta semana que el Banco del Vaticano, conocido como el Instituto de Obras para la Religión (IOR), se convierta en un “banco ético” y que salga del sistema financiero mundial.

El diario italiano La Repubblica revela que al menos 20 personas, tanto laicos como religiosos, contribuyeron a la fuga de documentos confidenciales de Benedicto XVI con el fin de cambiar las estructuras internas de la Iglesia, desmintiendo la tesis de que el ex mayordomo del pontífice, condenado y luego perdonado, operó sin cómplices.

La entrevista anónima a uno de ellos resulta una suerte de advertencia a la jerarquía de la Iglesia Católica sobre la necesidad de una mayor transparencia en la gestión interna, marcada por intrigas, abusos de poder y tráfico de influencias a través de un “lobby gay”, según la publicación, lo que fue tajantemente desmentido en un comunicado por el Vaticano. “Queremos una operación limpieza”, asegura.  

Para el vaticanista Marco Politi, el escándalo aceleró la decisión de renunciar de Benedicto XVI y pesa en los debates de las congregaciones para la reforma de la curia. “Van a trazar el perfil del hombre que buscan, el cual debe tener la fuerza de llevar a cabo la reforma que se necesita”, sostiene Politi, autor del libro “Joseph Ratzinger, crisis de un papado”.

Según medios locales de prensa, los cardenales, al parecer, han perdido la batalla por una elección rápida, y es posible que la fecha del cónclave no se anuncie esta semana. “No se ha fijado aún la fecha del cónclave”, advirtió sonriente Lombardi durante la charla diaria con la prensa.

“Están divididos por temas y no tanto entre progresistas y conservadores”, sostiene el historiador Alberto Melloni, autor del libro “El Cónclave”, quien criticó la prohibición de hablar con la prensa a los purpurados. “Una idea de Joseph Ratzinger lanzada en el 2005 cuando era decano del colegio cardenalicio. (...) El secreto aumenta la morbosidad”, comentó.

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