Sarah McBride, la transgénero que rompe el cerrojo del senado

- 08 de noviembre de 2020 - 14:06
Foto/cnn.com

Sus promesas de campaña se sostienen en: Sanidad asequible, que los patrones no dejen de pagar cuando el trabajador se enferme, reforma al sistema de justicia y educación inicial gratuita.

"Espero que esta noche le demuestre a los niños LGBTIQ que nuestra democracia también es lo suficientemente grande para ellos", manifestó Sarah McBride al saberse ganadora de un puesto en el senado, cargo al que accedió por el estado de Delaware con el 90% de los votos. 

La cita trasluce su deseo de que los niños LGBTIQ puedan crecer en un entorno que no admita opacidad en sus derechos ni que coadyuve a la hasta ahora sempiterna discriminación, aupada y secundada frecuentemente por gobiernos populistas que utilizan a las minorías como carne de cañón para obtener réditos políticos. 

Con este triunfo, McBride deja su impronta en un cargo al que jamás pudo acceder antes una transgénero, un hito a todas luces considerando el ambiente hostil en el que se desarrolló la campaña electoral en Estados Unidos, con unos opositores que no tuvieron decoro para expeler y propagar odio.  

Más de 500 candidatos LGBTI participaron en estas elecciones, cifra aún pequeña considerando la población de Estados Unidos, pero el que McBride haya sido electa es una noticia que deja a la comunidad pletórica porque fue precisamente ella quien en 2019 le plantó cara a Donald Trump en su intento de recortar derechos sanitarios a las personas transgénero.

McBride además amasa otras proezas, como el haber sido la primera persona abiertamente transgénero en haber participado en una convención, en este caso la convención demócrata; además se le atribuye, como activista infatigable, la aprobación de la legislación en Delaware que prohíbe la discriminación basada en la identidad de género en el empleo, en la vivienda, en los seguros y en las instalaciones públicas. 

Saltó a la fama cuando en su vida universitaria reveló su condición de transgénero mientras desempeñaba la función de presidenta del cuerpo estudiantil de la American University.

Sus promesas de campaña en esta coyuntura electoral han gravitado en torno a cuatro puntos: Sanidad accesible, que los patrones no dejen de pagar cuando el trabajador se enferme, la reforma al sistema de justicia  y la educación inicial gratuita. 

Nació el 9 de agosto de 1990 en la ciudad de Wilmington y se graduó en la Escuela de Artes Cab Calloway. 

En Wilmington trabajó directamente con quien fuera fiscal general de Delaware y falleciera en 2015 luego de luchar contra el cáncer: Beau Biden, hijo del recién electo presidente de Estados Unidos por el mismo partido, Joe Biden. 

Millennial y viuda, tuvo que afrontar la enfermedad y la muerte de su esposo, Andrew Cray, tribulación que aplacó con la escritura de un libro con el que hizo catarsis: "Tomorrow Will Be Different",  lanzado en el año 2018.

De amplia y cálida sonrisa trabajó con el presidente Barack Obama y ahora se prepara para ingresar al ala norte del Capitolio por la puerta grande, antes un pequeño resquicio para el colectivo LGBTIQ que ella acaba de abrir. (I)

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