Lengua ancestral, entre el olvido y el fortalecimiento

El pasado 21 de febrero se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna. No obstante, en pueblos de Cañar se ha dejado de transmitir el kichwa de padres a hijos.
23 de febrero de 2020 00:00

La falta del traspaso generacional de padres a hijos, el uso de las nuevas tecnologías, la redes sociales, la globalización, la discriminación y la migración son, entre otros, los factores que provocan el desuso del idioma materno.

El 21 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por la Unesco en noviembre de 1999. Se celebra en todo el mundo desde el año 2000.

Con 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas, Ecuador cuenta con lenguas ancestrales, como el awapit, achuar chicham, cha’palaa, a’ingae, siapedee, baaikoka, paaikoka, shuar chicham, tsa’fiki, wao tededo y kichwa. Sin embargo, entre 2012 y 2017 se extinguió el andoa y quedan solo tres hablantes del sápara, según la Secretaría de Educación Intercultural Bilingüe.

En la enseñanza de la lengua materna se han registrado avances y retrocesos. En el contexto familiar, sobre todo entre la población joven, se ha dejado en segundo plano el aprendizaje del idioma materno.

Y es que el núcleo familiar de los pueblos y comunidades se considera como el punto clave para la transmisión del idioma.

“En la provincia de Cañar ya no se aprende el kichwa como primera lengua, los padres prefieren hablar el español y transmiten esto a sus hijos”, lamentó Andrés Quindi, vicerrector del Instituto de Educación Intercultural Quilloac.

Aseguró que esta pérdida se ha dado de forma progresiva durante los últimos 15 años, como consecuencia de la migración y las nuevas tecnologías.

Magdalena Guamán, docente del Departamento de Estudios Interculturales de la Universidad de Cuenca, atribuye la pérdida -además- a la discriminación y desvalorización de la lengua desde la era de la Colonia.

Según la Unesco, una lengua está en peligro cuando sus hablantes dejan de utilizarla, cuando la usan en número cada vez más reducido de ámbitos y cuando dejan de transmitirla de una generación a la siguiente.

Frente a esta realidad se trabaja desde la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), para fortalecer y motivar el uso del lenguaje materno, no solo en el entorno familiar, sino en el educativo y en otros contextos.

Fernando Yánez, coordinador del Departamento de Estudios Interculturales de la Universidad de Cuenca, enfatizó en la importancia de la conservación de las lenguas originarias. “Las lenguas son sistemas de conocimiento. Una lengua no solo es un medio de comunicación”.

Tiene taxonomías, permite la autodeterminación, es decir, identificarse con una cultura. Algo importante es que las lenguas no son solo palabras, también son gestos”, explicó Yánez.

Agregó que las lenguas han servido como una forma de discriminación. Aunque eso ha cambiado, se mantiene cierto rechazo a los idiomas indígenas.

Cuando la Conquista llegó a América, la primera forma de dominarnos fue poner la lengua materna como algo del demonio. Aquello implicó una aculturización con el castellano, pero se mantuvo en territorios alejados”.

Yánez recalcó que hablamos un “castellano kichwizado”, que se refleja en expresiones comodarás viendo” o “no seas malito”, con el diminutivo que viene del kichwa, una lengua amable. (I)

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