Andy: ser mujer, madre y lesbiana no es sencillo

13 de mayo de 2018 00:00

Andy supo que era lesbiana desde niña. También siempre quiso tener hijos. Pero al crecer en Cuenca, en una sociedad conservadora, no podía visualizarse así y trató de autoengañarse. La falta de aceptación aún es tan grande que prefiere mantener un seudónimo para esta nota.

En su adolescencia tuvo varios novios, buenas calificaciones y se destacaba en el equipo de bastoneras. En el coro su voz se escuchaba más alto y además era la debilidad de su padre.

Sin embargo, por la presión que sentía quedó embarazada y se casó a los 18 años. “Ese matrimonio se basó en una mentira y no duró”. Con una hija de 6 años y un pequeño de 3,  se quedó sola. Guardando su secreto y reprimiendo sus deseos se mudó con sus padres.

Lamentablemente Andy no pudo salir del clóset como planeaba, con calma. Hace 5 años su madre encontró en Facebook unas fotos de ella en una de las marchas del orgullo LGBTI.

“¡Lesbiana asquerosa!”, los gritos retumbaron. “Dejé de ser la buena hija, dulce, inteligente y trabajadora para convertirme en una lesbiana endemoniada”. Lo peor fue que sus hijos también estaban ahí… “Su mamá es una lesbiana repugnante”, les dijo la abuela.

Afortunadamente después los chicos lo asumieron bien. Ella tuvo que explicarles sobre su orientación sexual. “No les afectó. Son abiertos al tema y me aman como soy”.

Los jóvenes son cariñosos, todos los días le dejan notitas: “Mami está hecho el jugo, te amamos”. Y cada fin de semana acuden al parque juntos para pasear a su perrita. Esas pequeñas cosas impulsan a Andy a seguir con la lucha por los derechos de la diversidad.

“No he sido abusada, tuve una niñez feliz, velo por mis hijos, no debo nada a nadie. Soy lesbiana, mujer y mamá”. (I)

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